Back to the Uncharted

El cine palomitero no me gusta. Desde esas escenas trepidantes que nacen de un pretexto manido a esas relaciones melosas que contribuyen a que hombres y mujeres nos entendamos cada día menos. Los guiones suelen repetirse y el trabajo de dirección es aburrido e inocuo no vaya a ser que alguien se pierda por el camino.

Porque hoy lo palomitero equivale a lo insulso pero no siempre ha sido así.

Fue hace un par de años que vi Regreso al Futuro por primera vez. Los nostálgicos me lo habían puesto difícil pero también habían despertado mi curiosidad. Aun así mi intención era ver la película sin prestar demasiada atención pues parecía el tipo de film con el que la gente se emociona demasiado por nostalgia o vete a saber qué. Sobre decir que estuve pegado en el asiento de principio a fin.

El sentido del ritmo y la caracterización de los que hace gala este film se grabaron a fuego en mi mente y desde los primeros compases empaticé con sus personajes, me preocupé por sus andaduras y me reí de sus ocurrencias. Los detalles que plagan cada escena, que comunican algo importante sobre un personaje o acontecimiento, funcionan como elementos que atacan al inconsciente y acercan los personajes y sus dilemas al espectador. Y así es como una historia sin pretensiones puede llegar a ser algo más para quien la sigue.

Cuando esta cualidad tan propia de lo pequeño, que transforma lo cotidiano en un acontecimiento cargado de humanidad, se junta con lo palomitero, que es a día de hoy lo cotidiano del audiovisual, da a luz obras imperecederas capaces de marcar la cultura popular como Star Wars, Indiana Jones, Tiburón (Jaws) o la ya comentada Regreso al Futuro.

No se sabe si llegará a ser recordada como estas pero Uncharted 4 no tiene nada que envidiarles. Nos dijeron que ya estaba, que a la tercera va la vencida, pero nada más lejos de la realidad. Tuvimos que hacer un regreso a lo inexplorado.

A nivel de estructura Uncharted 4 sigue una curva de interés típica tanto en el videojuego como en el cine. Empieza con una escena de acción trepidante, sigue con varios capítulos donde te dan a conocer los personajes principales y sus motivaciones, se plantea el nudo y la intensidad va escalando hasta que alcanza una explosión final. Sin embargo lo que separa a este de los demás es que siempre tiene algo que contar. Ya sea en sus momentos más intensos como en aquellos más expositivos se puede ver en pequeños detalles la relación que tienen sus personajes entre sí y con sus aspiraciones. En pequeños instantes de intimidad opcionales, en el fantástico y detallista diseño de escenarios o en reacciones puntuales (sea a través del diálogo o pequeñas animaciones) esta obra está constantemente aportando contexto emocional a lo que hacemos y esto es imprescindible para que nos importen los puentes que se desploman y las torres que explotan.

Pese a las mejoras narrativas que aporta el título a su saga sigue habiendo problemas en este simulador de escalar y romper cosas al tocarlas, consistentes en la repetición de mecánicas que la mayor parte del juego resultan poco interesantes, aún y con el muy agradecido añadido del gancho. En sus peores momentos Uncharted 4 es otro bonito mata-mata pero en sus mejores es la historia de un hombre que disfruta la aventura tanto como quiere mantener una familia. Y lo brillante de este juego, igual que en los grandes clásicos del cine palomitero como Regreso al Futuro, es que es capaz de demostrar esa intimidad a través de una historia tan casual como la de buscar un tesoro. Ya sea con una recreación jugable de las aventuras de Nathan en su imaginación, una pequeña escapada de un joven Drake o un enfrentamiento final como pocos esta es una obra que logra un nivel de visceralidad que no consiguen otros títulos similares. Porque lo único que rompe con lo cotidiano es la delicadeza de los matices y este juego los tiene a raudales. En este sentido me gusta recordar a Doom (2016), otro juego centrado en la acción loca que logra que compres la premisa del marine que mata por placer al mostrarte las peculiaridades y ocurrencias de un marine que mata por placer en situaciones que no tienen por qué tener que ver con matar, como en las conversaciones con el científico que te guía durante el juego.

Con todo, Uncharted 4 es una obra que atrapa porque nos muestra las peculiaridades de un cazador de tesoros en momentos que no tienen por qué tener que ver con cazar tesoros y esto es lo que hace falta para que queramos cazarlos con toda nuestra alma.

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